Desarrollo Musical

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El quehacer musical es una actividad natural dentro de los contextos culturales del desarrollo. Igualmente el desarrollo musical de un individuo nos da claves de su desarrollo general por la combinación de factores que implica el poder llevar a cabo una actividad musical específica. Por ejemplo, para poder tocar un tambor, un niño debe tener unas habilidades de coordinación motora, de tono muscular, de pensamiento que le permitan hacerlo. Es importante resaltar que aún quienes no tienen grandes habilidades musicales, o quienes no tienen  una formación musical van a desarrollar algunas habilidades básicas respecto a la música. Estas habilidades básicas son las que se listan a continuación:

 

 

0 a 6 meses:

El elemento musical prioritario que se desarrolla en esta etapa es el rítmico asociado a los patrones de succión. Así mismo las nociones de las melodías empiezan a estar presentes a partir del  contagio vocal, y la imitación de las vocalizaciones que escuchan los bebés. Es importante también el desarrollo de esquemas simples motores que más adelante se volverán más sofisticados para permitir el uso de instrumentos musicales. Es importante que los padres canten a sus hijos pues así generan un lazo afectivo importante y ayudan a desarrollar habilidades importantes.

6 a 24 meses:

Los niños empiezan a diferenciar los timbres de las voces, y por supuesto de los instrumentos. Ya en este momento, y de forma cada vez mejor puede tener la intencionalidad necesaria para usar los instrumentos como ellos desean. Así mismo en esta etapa pueden asociar canciones con movimientos específicos, y es importante realizar este tipo de actividades con ellos. Es en esta etapa que dependiendo de la exposición a la música, los niños desarrollan respuestas emocionales más específicas a distintas músicas y los momentos en los cuales se utilizan (por ejemplo pueden ser calmados y arrullados con su canción de cuna)

2 a 7 años:

Los niños acumulan cada vez un repertorio de canciones más amplio. Así mismo pueden marchar al ritmo de la música, y aplaudir siguiendo el pulso. Gradualmente pueden diferenciar cuando hay cambios en la velocidad     ( rápido-lento),  las alturas (grave-agudo), y las melodías mismas. Poco a poco afirmarán sus habilidades para entonar melodías, y empiezan a utilizar las canciones como medio de comunicar situaciones y emociones asociadas inventando canciones espontáneas. En el uso de instrumentos cada vez estabilizan mejor su repertorio de habilidades de coordinación para poder usar distintos instrumentos. Es también importante anotar que empiezan a usar los instrumentos como representaciones de otras cosas (por ejemplo un tambor es el lobo feroz, y una flauta la ardilla que está persiguiendo el lobo)

7 a 12 años:

En esta etapa los niños pueden realizar una imitación más exacta tanto rítmica como melódica. Ya ahora, pueden estudiar formalmente un instrumento pues ya tienen los esquemas motores necesarios, y las habilidades emocionales y de pensamiento para relacionarse con estos. Igualmente asocian la música con cambios emocionales e incluso la utilizan para sentirse de la forma que buscan. Desarrollan las primeras nociones de su propio gusto musical.