Estimulación adecuada

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Recién nacidos

Durante el primer año de vida es esencial que el niño y sus principales cuidadores, logren establecer lo que llamaríamos comunicación afectivo-emocional. Esto no significa más que la posibilidad de que el bebé por medio del contacto directo con su cuidador/es, es decir viéndolo, escuchándolo e intercambiando con él movimientos, objetos, risas, gestos indicadores etc. logre empezar a reconocer el mundo que lo rodea, su propio espacio personal, su cuerpo y la presencia de otros a su alrededor. En realidad, esta es la mejor estimulación durante el primer año de vida. En ocasiones consideramos que un ambiente rico (y en ocasiones exagerado) en estímulos visuales, táctiles, auditivos es suficiente para la estimulación de nuestros hijos y valoramos estas situaciones como estimulantes. En busca de estos ambientes, ignoramos que toda esta cantidad de estímulos por si solos no lograrán ningún efecto en el desarrollo de nuestros hijos más que dispersar su atención pasando de un estímulo a otro sin ningún tipo de dirección, por lo que es indispensable y aún más significativa la presencia de papá, mamá o cuidador para dirigir la atención del niño desde esta primera etapa y para esto, el mejor medio es el lenguaje.

La estimulación adecuada fluye naturalmente en el contexto familiar. Por diversas razones, los padres pueden decidir acudir a un programa de estimulación. Si este fuese el caso, elegir un programa específico de estimulación temprana para nuestros hijos no debe estar determinado por la cantidad de material, el gran espacio de trabajo y mucho menos la cantidad de niños que hacen parte del programa de estimulación. Debe estar determinado por la calidad en la dirección adecuada de dicha estimulación. ¿Cuánto tiempo permanece mi hijo/a con la persona que dirige la estimulación temprana? ¿Qué medios utiliza?

Al final de esta etapa y antes de iniciar la siguiente, nuestro hijo debe ser capaz de establecer una comunicación directa con nosotros y con otras personas familiares, de manera que pueda comunicar a su manera sus deseos e intereses, pueda atender a una instrucción corta y comprender lo que queremos comunicarle. (Ampliar todo lo que se relaciona con la manipulación de objetos, el movimiento etc.)

Pre-escolares

La etapa pre-escolar al igual que todas las etapas, cuenta con su propia importancia y utilidad para el desarrollo intelectual, emocional y social de nuestros hijos. En ocasiones consideramos que es cruel enviar a un niño tan pequeño al jardín infantil y manejamos esta situación desde la emocionabilidad propia del momento en que nuestro hijo asiste al jardín. En realidad no tiene nada que ver con esto y aunque parezca increíble nuestros hijos no van sufrir ningún tipo de trauma mas allá que el que nosotros mismos queramos imponerle. Por esta razón es importante como primer paso al ingreso del jardín que nosotros como papás estemos preparados para este momento, de manera que podamos transmitir a nuestros hijos la tranquilidad de iniciar una nueva etapa.

La edad pre-escolar debe desarrollarse como su nombre lo indica en el pre-escolar y una de las difíciles labores de los padres es hacer la escogencia del lugar ideal para nuestros hijos de acuerdo a sus características, y las de la familia como núcleo primario del niño. Aunque en el mundo de hoy nuevas destrezas adquieren más notoriedad y como padres queremos que nuestros hijos accedan a estas, debemos tener claro que la prioridad ante todo, es que en esta etapa el niño desarrolle las habilidades básicas de juego, comunicación, lenguaje, habilidades físicas y desarrollo de preferencias.