Para desarrollo motor

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  • Alteraciones significativas en los hitos del desarrollo antes descritos. Como se dijo al inicio se puede ser más “complaciente” o por el contrario se debe ser más “estricto” dependiendo de cada caso en particular.
  • Alteraciones significativas del tono. Sin entrar en detalles técnicos, hay niños “aguaditos”, “absolutamente blandengues” y otros que por el contrario son “tiesos como un palo”. Esta situación – cuando existe en grado suficiente para ser anormal – casi siempre es detectada por el Pediatra en las consultas regulares de niño sano. Sin embargo, en casos extremos, si los padres creen detectar esta condición puede estar indicada una consulta oportuna  para recibir un mensaje de tranquilidad si es del caso o para iniciar una intervención oportuna en caso contrario.

  • Asimetrías. En general, los dos lados del cuerpo deben ser comparables. No significa ello que deban hacer las mismas cosas o que deban siempre moverse al unísono. Pero en ocasiones un lado del cuerpo es claramente diferente del otro:
    1. Tiene un menor tamaño o volumen (acortamientos de un miembro inferior respecto del otro lado por ejemplo),
    2. Su tono muscular es evidentemente distinto del otro lado,
    3. Se mueve mucho menos que el otro lado (por ejemplo el niño que en el juego solo manipula los objetos con una mano),
    4. Se mueve más torpemente que el otro lado (un pie que por ejemplo siempre va hacia adentro en la marcha mientras el otro funciona bien).

En estos casos puede haber una alteración neurológica por la que se debe consultar.

  • Pérdidas de los logros que había adquirido. Cuando un niño “retrocede” en las habilidades que ya había ganado debe llevarse a consulta.
  • Dolor. La actividad motora no debe doler. En ocasiones un ejercicio intenso puede desencadenar un discreto dolor pasajero. No obstante, el dolor sostenido y/o intenso durante la actividad motora no es normal y debe ser motivo de consulta.