¿Qué hacemos cuando en nuestro hogar tenemos a un niño o niña diagnosticado con algún trastorno del aprendizaje?

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Cuando en el hogar nos enteramos de que nuestro hijo o hija tiene un Trastorno del aprendizaje, tenemos que tener en cuenta en una primera instancia que convivimos con una personita en crecimiento y no con un rótulo como los que comúnmente nos encontramos: “hiperactivo”, “inatento”, “disléxico” etc. por lo tanto la cercanía afectiva es fundamental para que nuestro hijo o hija no se sienta desvinculado de la realidad familiar.

Convivir con esta realidad requiere que el acompañamiento familiar se caracterice por la afectuosidad y estar siempre presente en el desarrollo. Aspectos como las demostraciones de cariño (abrazos, caricias), también  la  adecuada expresión de las emociones, permiten que la cotidianidad tanto de la familia como la del niño o niña con dicho  trastorno  sea favorable para el proceso de desarrollo. Esto no es un proceso sencillo, ya que las expectativas que tenemos depositadas en nuestros hijos normalmente son muy altas, siempre queriendo lo mejor para ellos.
Comúnmente en nuestro sistema educativo y también al interior de la familia, tendemos a comparar a nuestros hijos con sus compañeros o familiares (hermanos, primos etc.) estas comparaciones no sólo afectan al niño o niña sino que deterioran el vínculo afectivo con nuestros hijos generando culpas en ellos las cuales no ayudan para el adecuado manejo de las situaciones que se viven en la vida cotidiana.
Para tener un adecuado manejo del problema, cuando nos informan en el colegio que nuestro hijo se le dificulta aprender, es necesario conocer las dificultades precisas de nuestros niños y niñas ya que de esto depende que no sobrecarguemos o les exijamos de manera desproporcional. Claro está, que las exigencias deben estar mediadas por el afecto y por las condiciones propias del trastorno que presenten nuestros niños. Por ejemplo,  cuando nos enfrentamos como padres a  un niño con dificultades para la lectura  no siempre la mejor forma de ayudarlo es poniendo  a leer de manera obligada, debemos ser conscientes que esa dificultad tiene una causa y lo mejor será conocerla para poder intervenir. Teniendo en cuenta este punto, la pregunta sería: